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Leyendas de la
zona central de Chile
La
zona central, extensa y rural, no está ajena a los
mitos y leyendas. La vida campestre y las largas
noches han ayudado a la creación de mágicas
historias y seres míticos. La tradición de traspasar
las historias de manera oral muchas veces cambia la
versión original. Pero siguen representando la vida
de cada cultura.
La Calchona
Muchas son las versiones que se han tejido referente
a la fantástica historia llamada "La Calchona",
algunas personas la definen como una mujer fea y
malevola que ataca a los jinetes. Otros mencionan
que tomando forma de animal ataca a los hombres
desobedientes e infieles. Existe además la versión
de la mujer que por las noches se transformaba en
diferentes animales. Icarito les contará justamente
esta versión. Lean atentamente:
Espiritu en pena
Cuenta
la historia que un matrimonio vivía sin problemas en
el campo, junto a sus dos hijos. Per la famila no
sabía que la mujer era bruja.
Ella tenía escondidos unos frascos llenos de cremas
que se ponía en su cuerpo todas las noches. Estos
ungüentos tenían la virtud de transformarla en el
animal que ella quisiese. Luego de hacer este rito,
salía a pasear por los campos nocturnos.
En la mañana volvía, se aplicaba sus cremas y
recobraba la forma de madre.
Así pasó el tiempo, hasta que un día, no se sabe
bién si sus hijos la vieron o encontraron estos
frascos. Imitando a su mamá se pusieron las cremas,
tranformándose en múltiples animales. Perros,
chanchos, pollos y zorros. Pero cuando quisieron
volver a ser niños, no supieron como. No sabían qué
crema echarse en el cuerpo. Convertidos en
animalitos se pusieron a llorar.
Su padre al despertar por los sollozos de sus hijos
se encontró con la sorpresa de ver en lugar de sus
hijos a unos pequeños animalitos. Él logró encontrar
el frasco indicado y consigió que los niños se
transformaran nuevamente en lo que siempre fueron:
niños.
El padre sin pensarlo se deshizo de las cremas y las
botó a las aguas del río.
Convertida en oveja negra volvió su esposa quien no
pudo encontrar sus mágicos ungüentos. Los buscó por
todas partes sin resultado. Quedo convertida para
siempre en ese animal.
Ahora cuando se siente balar una oveja negra que
vaga sola por los campos de noche, todos los
campesinos saben que se trata de la Calchona, la
oveja negra.
Todos acostumbran dejarle un plato de comida para
que se alimente, ya que es totalmente inofensiva.
Laguna del Inca
Escondida
en las alturas de la Cordillera de los Andes, en
Portillo, se encuentra una hermosa laguna que hoy se
conoce como Laguna del Inca. Aseguran que sus
plácidas aguas color esmeralda se deben a una
hermosa y triste historia de amor.
Antes que los españoles llegaran a estas tierras los
incas habían extendidos sus dominios hasta las
riberas del río Maule. Como se consideraban "hijos
del sol", las altas montañas andinas eran el
escenario perfecto para realizar sus rituales y
ceremonias religiosas.
Según cuenta la leyenda el inca Illi Yupanqui estaba
enamorado de la princesa Kora-llé, la mujer más
hermosa del imperio. Decidieron casarse y el lugar
elegido fue una cumbre ubicada a orillas de una
clara laguna.
Cuando la ceremonia nupcial (*) concluyó, Kora-llé
debía cumplir con el último rito: descender por la
ladera del escarpado cerro, ataviada con su traje y
joyas, seguida por su séquito. El tramo presentaba
grandes riesgos. El camino era estrecho, cubierto de
piedrecillas resbalosas y bordeado por profundos
precipicios. La hermosa princesa mientras cumplía
con la tradición cayó al vacío.
Illi Yupanqui, advertido por los gritos, se echó a
correr. Pero el infortunio se había cruzado en el
destino de la pareja. Cuando llegó a su lado era
tarde. Su amada princesa estaba muerta.
Angustiado y lleno de tristeza, el príncipe decidió
que Kora-llé merecía un sepulcro único, por lo que
hizo que el cuerpo de la princesa fuera depositado
en las profundidades de la laguna.
Cuando Kora-llé llegó a las profundidades envuelta
en blancos linos, el agua mágicamente tomó un color
esmeralda, el mismo de los ojos de la princesa.
Se dice que desde ese día la Laguna del Inca está
encantada. Hay quienes incluso aseguran que en
ciertas noches de plenilunio el alma de Illi
Yupanqui vaga por la quieta superficie de la laguna
emitiendo lamentos recordando a su amada Kora-llé.
(*) Otros relatos dicen que Kora-llé murió
trágicamente durante la celebración de "nascu" o
cacería real.
La piedra del león
La piedra del león se encuentra ubicada en un cerro
llamado Yevide, en San Felipe. En este cerro, cuando
los indígenas habitaban la zona, los pumas
abundaban. Desde aquellos tiempos este felino, que
vive tanto en América del Norte como América del
Sur, desde la Columbia Británica hasta la Patagonia,
ha sido víctima del exterminio.
Pero bueno la historia cuenta que en Yevide vivía
una leona con sus dos cachorros. Un día la hembra
tuvo que dejar a sus hijos para ir en busca de
comida. Junto a una enorme piedra quedaron
durmiendo. Cuando la leona regresó de la cacería los
pequeños no estaban. Unos arrieros en su ausencia se
los llevaron. La madre desesperada los buscó
incesantemente sin resultados.
Al llegar la noche se echó desconsolada junto a la
piedra. Se dice que de todas partes se escuchaban
los rugidos del animal, que al parecer eran más
llanto.
Desde el amanecer siguiente nunca más nadie volvió a
ver a un solo puma. Todos se fueron del cerro
Yevide.
En las noches de invierno, la gente suele escuchar
el gemido de la leona y dicen que es el alma de ella
que aún reclama a sus hijos.
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